INTRODUCCIÓN
La pediculosis púbica, también conocida como piojillo o ladillas, es una enfermedad de transmisión sexual poco conocida como tal, que provoca irritación en la piel del vello sexual situada sobre el pubis.
El paciente infestado con el piojo tiene una probabilidad de 30% de padecer otra enfermedad de transmisión sexual, ya que es común que una persona que tiene una enfermedad venérea tenga alguna otra.
La pediculosis púbica es común en países con una pobre salud pública. Ataca más a los hombres, y es propiciada por malas condiciones de higiene.
PEDICULOSIS
La pediculosis es causada por el parásito Phthirus pubis, conocido como piojo, piojillo o ladillas, que son insectos que se instalan en el vello de la región del pubis y ocasiona una picazón intensa e intermitente. También pueden afectar otras zonas como el vello axilar y las cejas.
La infección por este piojo es más frecuente en los adolescentes y es contagiado primordialmente en las relaciones sexuales aunque podría también contagiarse por la ropa (probarse ropa interior o bañadores en tiendas), sábanas o tazas de wáter contaminadas. Es importante mencionar que al encontrarse esta infección en el pubis, el preservativo no confiere ningún tipo de protección.
Existen tres tipos diferentes de piojos según el sitio corporal que afecten:
- Piojos de la cabeza
- Piojos del cuerpo
- Piojos púbicos
FACTORES DE RIESGO
Comparte los factores de riesgo de la mayoría de enfermedades de transmisión sexual:
- Adolescencia con vida sexual activa
- Contacto con persona infectada
- Parejas sexuales múltiples
- Compartir ropa interior o cama con alguien infectado.
DIAGNÓSTICO
La exploración de las zonas comprometidas pone en evidencia las liendres (huevos ovalados color gris claro) adheridas a los tallos del vello y los piojos adultos. Además, se pueden ver las lesiones de rascado. Vistos bajo el microscopio estos piojos tienen la forma muy similar a los cangrejos (es así como se les denomina en inglés, “crabs”).
CONTAGIO
Cualquier persona puede adquirir la enfermedad si mantiene acercamientos sexuales con un individuo infectado. Si la madre está infestada, el riesgo también está presente para el recién nacido en la convivencia con la madre. Los piojos son muy contagiosos por cuanto se propagan, literalmente, saltando de persona a persona. El riesgo de contagio existe mientras estén presentes los parásitos y sus liendres o huevecillos.
La pediculosis púbica requiere del contacto íntimo para su contagio, a diferencia de los otros dos tipos, que no son enfermedades venéreas y se transmiten por peines, prendas de vestir y ropa de cama. Es común que un mismo paciente tenga los tres tipos de parásitos.
MANIFESTACIONES – SÍNTOMAS
¿Una persona puede infectarse con pediculosis púbica y no darse cuenta?
Todo depende de la cantidad de piojos que adquiera, así como de los hábitos de higiene personal. Los individuos muy escrupulosos con su aseo, quizá no tengan síntomas y eliminen al parásito en un breve lapso de tiempo. En caso contrario, rápidamente se experimentarán las molestias.
¿Cuándo aparecen los síntomas?
Los síntomas surgen de una a dos semanas después de la infestación, pues transcurren unos ocho días desde la siembra del huevo en un nuevo huésped hasta que el huevo se abre. Las ninfas alcanzan la madurez ocho días más tarde. Pueden surgir en menor tiempo si el paciente presentó infestación previa por el piojo.
¿Cuáles son los síntomas?
Al piojo adulto y a las liendres se las encuentra fijadas al vello pubiano y también en las regiones pilosas del abdomen inferior, muslos y nalgas. Ocasionalmente, el piojo adulto puede ser encontrado en las axilas, párpados y cejas. La comezón intensa es la principal queja del paciente. Luego de las picadas de los piojos pueden sobrevenir lesiones de urticaria, ampollas y manchas azuladas.
La picadura del piojo es indolora; pero debido a una reacción alérgica hacia la saliva o al anticoagulante que inyecta el parásito, la piel desarrolla una reacción inflamatoria que provoca la irritación. La manifestación característica es la picazón en el vello púbico, la cual se acrecienta por la noche. Si el individuo no recibe tratamiento, la piel comienza a mostrar lesiones de rascado que se pueden infectar y se propicia la aparición de granos. Es común observar pequeños moretes o equimosis, producto de la succión de sangre por parte del piojo. En ocasiones se pueden ver los huevos de estos parásitos (liendres) y los piojos adultos.
El piojo púbico tiene sus patas diseñadas para el grosor del pelo del pubis. Por eso, tiende a localizarse en el pelo que tenga ese grosor, como el de las pestañas, barba, cejas y bigote.
LA PEDICULOSIS PÚBICA Y EL EMBARAZO
Afortunadamente este parásito no afecta al niño dentro del vientre, ni tampoco altera el curso del embarazo. El único riesgo es que el niño se infecte al momento del nacimiento, o después con la convivencia y apego con la madre; en ese caso, el piojo se puede adherir al pelo de las pestañas del recién nacido, el cual es de un calibre similar al del vello púbico. Estos piojos pueden provocar blefaritis en los niños, que es una inflamación en la raíz del pelo de las pestañas.
El diagnóstico de la pediculosis púbica durante el embarazo se realiza con los mismos métodos que se utilizan en mujeres no embarazadas: se observa el vello que muestra al parásito y sus huevos o liendres.
En términos generales, lo mejor es dar el tratamiento de inmediato, para aliviar los síntomas en la madre y para evitar un posible contagio del niño al momento de nacer. Por fortuna, hay muchos tratamientos que se pueden usar durante los nueve meses.
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico se realiza observando a simple vista el vello infestado con el parásito o sus huevecillos.
TRATAMIENTO
Se debe tratar tanto al paciente como a la pareja sexual. La base del tratamiento de las ladillas es el lavado con champú de lindano al 1% (Kife champú) o la aplicación de crema de permetrina al 1% (NIX o Permetrin champú).
Se debe aplicar este champú o la crema en la zona comprometida, bien seca, por lo menos por 5 minutos y luego enjuagar muy bien. Peinar la zona con cepillo de dientes finos para retirar las liendres adheridas al vello. No es necesario depilar la región.
Cuando se utilizan correctamente, los medicamentos empleados tópicamente presentan una toxicidad casi nula. Deben ser aplicados en las áreas afectadas, en dos aplicaciones, con un intervalo de siete días entre una y otra. En la primera aplicación, se eliminan todos los insectos adultos y en la segunda, los que todavía no son capaces de reproducción. La aplicación debe incluir, además de la región pubiana, las áreas de los muslos, tronco y axilas.
Se ha de lavar toda la ropa y las sábanas en agua caliente y guardar en bolsas plásticas selladas todas esas prendas que no se puedan lavar por un espacio de dos semanas para así sofocar los piojos. Los peines y cepillos deben dejarse en remojo en agua caliente, con el champú que se haya elegido, al menos durante quince minutos.
Se debe evitar el contacto sexual hasta que la curación esté confirmada. Es necesario mejorar los hábitos de higiene, como el baño diario y el lavado del cabello.
COMPLICACIONES
Los piojos son parásitos prácticamente inofensivos, que han convivido con el ser humano a lo largo de la historia. Más allá de sus molestias usuales, no producen complicación alguna, aunque existe la probabilidad de que los granos producidos por el rascado se infecten con bacterias, las cuales en raros casos pueden dañar el corazón.
PREVENCIÓN
Como hemos mencionado a lo largo de este documento, las enfermedades de transmisión sexual son muy difíciles de prevenir porque no siempre dan síntomas. Además, la vida sexual es tan compleja y pleomórfica, que comúnmente las personas olvidan las normas mínimas de prevención, las cuales suelen ser bien conocidas.
Entre estas medidas se destacan:
- Evitar relaciones sexuales con personas de riesgo, como las prostitutas.
- Consultar ante la presencia de cualquier molestia genital.
- Evitar las relaciones sexuales cuando se sufre de molestias genitales.
- Realizarse chequeos periódicos si se mantiene una relación sexual con una pareja no habitual.
- Ante el diagnóstico de pediculosis púbica, avisar a las personas con quienes se mantuvo vida sexual durante el periodo de riesgo que el médico señale.
- Efectuarse chequeos cuando se cambia de pareja sexual, o bien, cuando se conoce que la pareja habitual ha tenido relaciones sexuales con una tercera persona.
No existen vacunas para prevenir el contagio. Por eso la prevención y el tratamiento son los pilares para luchar contra este parásito.
RELACIÓN CON OTRAS ENFERMEDADES
- Es común que quien tiene una enfermedad venérea tenga alguna otra.
- El paciente infestado con el piojo tiene una probabilidad de 30% de padecer otra enfermedad de transmisión sexual. Por eso es prudente realizar estudios completos de infecciones sexualmente transmisibles.
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