INTRODUCCIÓN
Se denominan enfermedades degenerativas a aquellas que ocasionan desequilibrios en los mecanismos de regeneración celular, afectando física o mentalmente a los individuos. Los tejidos y los órganos pierden sus características propias y se van degenerando ante la producción de sustancias que alteran sus funciones.
Las enfermedades degenerativas pueden afectar al cerebro (mal de Parkinson, enfermedad de Alzheimer), a los huesos (osteoporosis), a las articulaciones (artrosis de cadera o de columna) y a otros órganos y sistemas, como la degeneración de córnea o de retina, la hipertensión arterial, la artritis y el cáncer, entre otras.
Las enfermedades degenerativas pueden ser congénitas o hereditarias y son las responsables de la mayoría de las muertes. Si bien se manifiestan en personas de edad avanzada, las enfermedades degenerativas también afectan a individuos jóvenes, mayores de 20 años.
ENFERMEDADES DEGENERATIVAS
Al hablar de enfermedades degenerativas, nos referimos a aquellas que van degradando el estado físico y/o mental de quien lo padece y provoca in desequilibrio en los mecanismos de regeneración celular. La degeneración es un proceso en el que un órgano o tejido van perdiendo sus características propias más importantes, por la disminución de su actividad. Así, las enfermedades degenerativas afectan y modifican a las células, al producirse sustancias inhabituales que alteran su comportamiento.
Las enfermedades degenerativas pueden ser congénitas o hereditarias. Suelen manifestarse en edades avanzadas, aunque también pueden afectar a personas jóvenes, dependiendo la enfermedad. Este tipo de patologías tardan generalmente un periodo prolongado en desarrollarse; destruyen progresivamente tejidos y órganos, e impiden el funcionamiento óptimo del organismo.
Las enfermedades degenerativas pueden afectar a diversos órganos o tejidos del cuerpo.
- Hay enfermedades degenerativas del cerebro, asociadas a la edad (como el Alzheimer y el Parkinson)
- Enfermedades degenerativas articulares (como la artrosis de columna, cadera o rodilla); enfermedades degenerativas oculares (de la córnea o de la retina);
- Enfermedades degenerativas óseas (osteoporosis),
- y muchas otras entre las que se incluyen: la hipertensión, la artritis, esclerosis múltiple, arteriosclerosis, esterioscleriosis, fibromialgia, diabetes, la enfermedad de Kreutzfeldt Jacob (versión humana del mal de las vacas locas), el cáncer y hasta el SIDA.
Causas de las enfermedades degenerativas
Actualmente se continúan investigando las causas degenerativas y buscando soluciones a éstas. Pero aunque se ha avanzado en diagnósticos y tratamientos, muchas de estas dolencias son aún de causa desconocida y no existe cura para la mayoría de ellas.
Tratamientos para las enfermedades degenerativas
Los tratamientos que existen son más que todo paliativos (suaviza o atenúa el dolor o los efectos), enfocados a atenuar los efectos que producen y a tratar de mejorar la calidad de vida de las personas afectadas. No obstante, los notables avances en el campo de la medicina regenerativa apuntan a que las enfermedades degenerativas podrán ser tratadas en el mediano plazo, ya que la utilización de células madre, permitirá regenerar los órganos y tejidos del cuerpo que lo necesiten, trayendo así una luz de esperanza para quienes son víctimas de estos padecimientos.
Prevención
A la fecha, se han realizado varios estudios que apuntan a que muchas enfermedades degenerativas pueden prevenirse o corregirse a través de la alimentación.
Hay alimentos a los que se les atribuye propiedades benéficas en la prevención de estas patologías, como el caso del aceite de oliva, el consumo moderado de vino o los suplementos de glicina (un aminoácido presente en carnes, pescados y productos lácteos), que según estudios, pueden prevenir algunas de estas enfermedades degenerativas.
Ejemplos de enfermedades degenerativas:
1. Alzheimer
La enfermedad de Alzheimer es un trastorno cerebral que afecta gravemente la capacidad de una persona de llevar a cabo sus actividades diarias. El Alzheimer comienza lentamente. Primero afecta las partes del cerebro que controlan el pensamiento, la memoria y el lenguaje. Con el tiempo, los síntomas del Alzheimer empeoran, hasta que los enfermos necesitan cuidados totales. El Alzheimer suele comenzar después de los 60 años. El riesgo aumenta a medida que la persona envejece. El riesgo es mayor si hay personas en la familia que tuvieron la enfermedad. Ningún tratamiento puede detener la enfermedad. Sin embargo, algunos fármacos pueden ayudar a impedir por un tiempo limitado que los síntomas empeoren.
Síntomas:
- Cambios de memoria que dificultan la vida cotidiana. Olvidar fechas o eventos importantes; pedir la misma información repetidamente; depender de sistemas de ayuda para la memoria o de familiares para hacer las cosas que antes uno se hacía solo.
- Dificultad para planificar o resolver problemas. Dificultad para seguir un plan o trabajar con números. Problemas para concentrarse. Tardar más tiempo en hacer las cosas.
- Dificultad para desempeñar tareas habituales en la casa, en el trabajo o en su tiempo libre. A las personas que padecen del Alzheimer muy a menudo se les hace difícil completar tareas cotidianas. Dificultad para llegar a un lugar conocido, administrar un presupuesto en el trabajo o recordar las reglas de un juego muy conocido.
- Desorientación de tiempo o lugar. Olvidar fechas, estaciones y el paso del tiempo. Dificultad para comprender algo si no está en proceso en ese instante. Olvidar a veces dónde se encuentran y cómo llegaron allí.
- Dificultad para comprender imágenes visuales y cómo objetos se relacionan uno al otro en el ambiente. Para algunas personas, tener problemas de la vista es una señal del Alzheimer. Pueden tener dificultad en leer, juzgar distancias y determinar color o contraste.
- Nuevos problemas con el uso de palabras en el habla o lo escrito. Problemas en seguir o participar en una conversación. Parar de hablar en medio de la conversación sin saber cómo seguir. Repetir muchas veces lo mismo. Luchar por encontrar las palabras correctas o llamar cosas por un nombre incorrecto (como llamar al "lápiz" un "palito para escribir").
- Colocación de objetos fuera de lugar y la falta de habilidad para re-trazar sus pasos. Perder cosas sin poder re-trazar sus pasos para poder encontrarlas. Es posible que acusen a los demás de robarles. Esto puede ocurrir más frecuentemente con el tiempo.
- Disminución o falta del buen juicio. Cambios en el juicio o en tomar decisiones. Por ejemplo, es posible que regalen grandes cantidades de dinero a las personas que venden productos por teléfono. Puede ser que presten menos atención al aseo personal.
- Pérdida de iniciativa para tomar parte en el trabajo o en las actividades sociales. Pueden empezar a perder la iniciativa para ejercer pasatiempos, actividades sociales, proyectos en el trabajo o deportes. Es posible que tengan dificultad en entender cómo ejercer su pasatiempo favorito. También pueden evitar tomar parte en actividades sociales a causa de los cambios que han experimentado.
- Cambios en el humor o la personalidad. Pueden llegar a ser confundidas, sospechosas, deprimidas, temerosas o ansiosas. Se pueden enojar fácilmente en casa, en el trabajo, con amigos o en lugares donde están fuera de su ambiente.
Diagnóstico:
A menudo, la gente con pérdida de memoria severa u otros síntomas de Alzheimer no se dan cuenta del problema, a veces éstos son más obvios para los familiares y amigos que para la persona que los tiene. Aunque que no hay un examen que pueda probar que alguien tenga Alzheimer, un doctor puede diagnosticar Alzheimer con un 90% de exactitud.
No hay solo un tipo de doctor que se especializa en diagnosticar o tratar la pérdida de memoria o el Alzheimer. Los doctores de atención primaria a menudo se encargan del proceso de diagnóstico y dan el tratamiento ellos mismos. En muchos casos, es posible que el médico de atención primaria refiera al paciente a un especialista tal como un:
- Neurólogo, que está especializado en enfermedades del cerebro y del sistema nervioso
- Psiquiatra, quien se especializa en desordenes que afectan el estado de ánimo o la forma en que funciona la mente
- Psicólogo con entrenamiento avanzado para evaluar la memoria, concentración, capacidad para resolver problemas, lenguaje y otras funciones mentales
Cómo se evalúa el estado de ánimo y el estado mental:
El estado mental se evalúa para darle al médico una idea general de qué tan bien está funcionando la mente. Este examen da un sentido general sobre si la persona:
- está consciente de que tiene síntomas
- sabe la fecha, la hora, y adónde está ella
- puede recordar una lista corta de palabras, seguir instrucciones y hacer cálculos simples
El doctor también puede evaluar el estado de ánimo y el sentimiento de bienestar de la persona para detectar si hay depresión u otra enfermedad que puede causar pérdida de memoria y confusión.
Examen físico y exámenes para el diagnóstico:
El doctor hará ciertos procedimientos para evaluar la salud en general de la persona como su dieta, tomar la presión arterial, o escuchar su corazón. Se harán pruebas de sangre y de orina y posiblemente se ordenen otros exámenes de laboratorio. La información que pueden proporcionar estos exámenes puede ayudar a identificar problemas como anemia, diabetes, problemas de los riñones o del hígado, deficiencias de vitaminas, anormalidades de la tiroides y problemas del corazón o de los vasos sanguíneos. Todas estas condiciones pueden causar confusión, problemas de memoria u otros síntomas similares a la Demencia.
Examen neurológico:
Un neurólogo evaluará a la persona para determinar si hay señales de otro tipo de problema del cerebro que no es Alzheimer. El doctor también va a evaluar los reflejos de la persona, el equilibrio, movimiento de los ojos, lenguaje y sensibilidad para buscar señales de derrames pequeños o grandes, enfermedad de Parkinson, tumores cerebrales, acumulación de líquido en el cerebro y otros males que pueden perjudicar la memoria o la capacidad de pensar.
El examen neurológico puede incluir un MRI (Imagen por Resonancia Magnética) o CT (tomografía computarizada).
ETAPAS DEL ALZHEIMER
La enfermedad de Alzheimer empeora con el tiempo. Se han definidas siete "etapas" para describir cómo las habilidades de una persona cambian a medida que avanza la enfermedad. Es importante recordar que las etapas son guías generales y que los síntomas varían mucho.
Las personas que padecen del Alzheimer viven un promedio de ocho años después de que sus síntomas hayan empezado a ser notados por otras personas, pero la expectativa de vida varía de solamente tres hasta unos 20 años, dependiendo de la edad y otras condiciones de salud del individuo.
El sistema de las siete etapas fue desarrollado por Barry Reisberg, M.D., director del Centro de Investigación de Demencia y Envejecimiento Silberstein de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, y es el siguiente:
- Primera etapa: Ausencia de daño cognitivo (Función normal) La persona no experimenta problemas de la memoria y no hay síntomas evidentes a los profesionales médicos durante las entrevistas médicas.
- Segunda etapa: Disminución cognitiva muy leve (Pueden ser los cambios normales provocados por el envejecimiento o pueden ser las primeras señales del Alzheimer) El individuo nota ciertas fallas de memoria como olvidar palabras conocidas o el lugar donde se colocan objetos de uso diario. Sin embargo, estos problemas no son evidentes durante los exámenes médicos, ni tampoco resultan aparentes para los amigos, familiares o compañeros de trabajo.
- Tercera etapa: Disminución cognitiva leve (La etapa temprana del Alzheimer puede ser diagnosticada en algunos individuos que presentan estos síntomas, pero no en todos) Los amigos, familiares o compañeros de trabajo comienzan a notar deficiencias. Los problemas de memoria o concentración pueden medirse por medio de una entrevista médica detallada.Algunas dificultades comunes en la Tercera Etapa son: Dificultad notable de encontrar la palabra o el nombre adecuado. Capacidad reducida para recordar nombres al ser presentado a nuevas personas. Mayor dificultad notable de desempeñar tareas sociales o laborales. Poca retención de lo que uno lee. Pérdida o extravío de un objeto. Menos capacidad para planificar y organizar.
- Cuarta etapa: Disminución cognitiva moderada (Etapa leve o temprana de la enfermedad de Alzheimer) A este punto, una entrevista médica cuidadosa debería poder detectar deficiencias claras en las siguientes áreas: Falta de memoria de acontecimientos recientes. Mayor dificultad en realizar tareas complejas, tales como, planificar una comida para invitados, pagar las cuentas o administrar las finanzas. Olvido de la historia personal. Estar de humor variable o apartado, sobre todo en situaciones que representan un desafío social o mental
- Quinta etapa: Disminución cognitiva moderadamente severa (Etapa moderada o media de la enfermedad de Alzheimer) Lagunas de memoria y déficit en la función cognitiva son notables y las personas empiezan a necesitar asistencia con las actividades cotidianas.En esta etapa, los individuos que padecen del Alzheimer pueden: Ser incapaces de recordar su domicilio actual, su número telefónico o el nombre de la escuela o colegio a que asistieron. Confundirse del lugar en que están o el día de la semana. Necesitar ayuda para seleccionar una vestimenta adecuada para la época del año o para la ocasión. Por lo general, todavía recordar detalles significativos sobre sí mismos y sus familiares. Por lo general, todavía no requerir ayuda para alimentarse o utilizar el baño.
- Sexta etapa: Disminución cognitiva severa. Los problemas de la memoria siguen agravándose, pueden producirse cambios considerables en la personalidad y los individuos afectados por la enfermedad necesitan considerable ayuda en las actividades de la vida cotidiana.En esta etapa, el individuo puede: Perder conciencia de las experiencias y hechos recientes y de su entorno. Recordar su historia personal con imperfecciones, aunque por lo general recuerda su propio nombre. Olvidar ocasionalmente el nombre de su pareja o de la principal persona que lo cuida, pero por lo general puede distinguir las caras conocidas de las desconocidas. Requerir ayuda para vestirse en forma apropiada y cuando está sin supervisión, cometer errores tales como ponerse el pijama sobre la ropa o los zapatos en el pie equivocado. Sufrir una alteración del ciclo normal del sueño — durmiendo durante el día y volviéndose inquieto durante la noche. Requerir ayuda para manejar asuntos vinculados con el uso del baño (por ejemplo: tirando la cadena, limpiándose o deshaciéndose del papel higiénico de forma correcta). Experimentar episodios de incontinencia urinaria o fecal en aumento. Experimentar cambios significativos de la personalidad y con el comportamiento, incluyendo recelos y creencias falsas (por ejemplo, creyendo que la persona que lo cuida es un impostor) o conductas repetitivas y compulsivas, tales como retorcer las manos o romper papeles. Tener una tendencia a deambular y extraviarse
- Séptima etapa: Disminución cognitiva muy severa (Etapa severa o tardía de la enfermedad de Alzheimer) En la última etapa de esta enfermedad los individuos pierden la capacidad de responder a su entorno, de hablar y, eventualmente de controlar sus movimientos. Es posible que todavía pronuncien palabras o frases. En esta etapa, los individuos necesitan ayuda con la mayoría de su cuidado personal diario, incluyendo comer y hacer sus necesidades. Pueden perder la capacidad de sonreír, sentarse sin apoyo y sostenerse la cabeza. Los reflejos se vuelven anormales y los músculos rígidos. También se ve afectada la capacidad de tragar.
Causas y Factores de Riesgo
Aún cuando los científicos saben que la enfermedad de Alzheimer implica una falla progresiva de las células cerebrales, todavía no se sabe por qué sucede esta enfermedad. Sin embargo, se han podido identificar ciertos factores de riesgo que aumentan las posibilidades de desarrollar Alzheimer.
- Edad: El factor de riesgo más alto para Alzheimer es la edad avanzada. Uno de cada nueve personas mayores de 65 años tiene Alzheimer. Casi un tercio de la gente mayor de 85 años tiene la enfermedad.
- Historia familiar y factor genético: La investigación científica ha comprobado que aquellas personas que tienen un padre, hermano o hermana con Alzheimer tienen dos o tres veces más posibilidades de desarrollar la enfermedad. El riesgo aumenta conforme más miembros de la familia tienen la enfermedad. Los científicos han identificado un gen que aumenta el riesgo de Alzheimer pero esto no garantiza que la persona va a desarrollar la enfermedad. Algunos genes no muy comunes casi garantizan el que una persona desarrolle Alzheimer. Estos genes han sido encontrados en unos pocos cientos de familias extensas alrededor del mundo y sólo son responsables por menos de 1 por ciento de todos los casos de Alzheimer.
Otros factores de riesgo:
La edad, la historia familiar y la herencia son riesgos que no podemos cambiar. Ahora, la ciencia ha empezado a revelar algunas pistas de otros factores que es posible poder influenciar, estos son:
- Aparentemente hay una conexión fuerte entre las lesiones de cabeza serias y un riesgo de Alzheimer en un futuro. Es muy importante proteger su cabeza poniéndose el cinturón de seguridad cuando va en el auto, un casco cuando participa en algún deporte.
- Hay alguna evidencia que sugiere que estrategias para envejecer de una forma saludable también puede reducir los riesgos de desarrollar Alzheimer. Estas medidas incluyen cosas como controlar la presión alta, controlar el peso y lo niveles de colesterol; ejercitar no sólo el cuerpo sino que también la mente; comer una dieta balanceada; y mantenerse socialmente activo.
Tratamientos del Alzheimer
Actualmente no hay cura para el Alzheimer, pero sí hay tratamientos que pueden ayudar con los síntomas cognitivos y de comportamiento.
Síntomas cognitivos: Tratamientos con medicamento
Los síntomas cognitivos afectan la memoria, la sensibilidad, el lenguaje, el juicio y otros procesos de pensamiento. La organización FDA de Estados Unidos (Administración de Alimentos y Drogas de Los Estados Unidos) ha aprobado dos tipos de drogas para tratar los síntomas cognitivos de la enfermedad de Alzheimer.
- Los inhibidores de la Colinesterasa: previenen la descomposición de la Acetilcolina, la cual es un mensajero químico muy importante para la memoria y el aprendizaje. Al mantener los niveles de Acetilcolina altos, estas drogas apoyan la comunicación entre las células del sistema nervioso. Hay tres inhibidores de la Colinesterasa que suelen ser recetados:
- Donepezil (Aricept), aprobado para tratar todas las etapas de Alzheimer.
- Rivastigmine (Exelon), aprobado para tratar Alzheimer leve o moderada.
- Galantamine (Razadyne), aprobado para tratar Alzheimer leve o moderada.
- Memantine (Namenda): trabaja regulando la actividad del glutamate, un mensajero químico diferente que juega un papel en el aprendizaje y la memoria. Este medicamento está aprobado para tratar el Alzheimer de moderada a severa.
Causas de los Síntomas de comportamiento:
Mucha gente encuentra que los cambios en el comportamiento de la persona es una de las cosas más difíciles y estresantes de la enfermedad. Esto incluye la ansiedad, agitación agresión y cambios en el dormir. La principal causa detrás de los síntomas de comportamiento o psiquiátricos es el daño progresivo de las células del cerebro.
Otras causas de síntomas de comportamiento incluyen:
- Efectos secundarios de los medicamentos
- Síntomas de otras enfermedades como: la neumonía o infecciones del tracto urinario que pueden ser incómodas. Infecciones de oído o de los senos paranasales que pueden causar mareos y dolor.
- Influencias del medio ambiente: Situaciones que afectan el comportamiento incluyen: mudarse a una residencia nueva privada o a un centro de atención residencial; amenazas que la persona percibe; miedo y fatiga al tratar de hallarle sentido al mundo de confusión.
Tratamientos para Síntomas de comportamiento:
Hay dos tipos de tratamientos para los síntomas de comportamiento: tratamiento sin medicamentos y con medicamentos recetados. Los tratamientos sin medicamentos deben probarse primero.
Los pasos para desarrollar tratamientos sin medicamentos incluyen:
- Identificar los síntomas
- Entender las causas
- Cambiar el ambiente donde se cuida a la persona los problemas y los obstáculos
Identificar qué ha causado el comportamiento puede ayudarlo a decidir cuál es la mejor forma de enfrentarlo. Algunas veces la causa es algún cambio en el ambiente de la persona, como:
- Cuidadores nuevos
- Ser admitido en un hospital
- La presencia de visitas en la casa
- Habérsele pedido a la persona que se bañe o se cambie de ropa
Los medicamentos recetados pueden ser efectivos para controlar algunos síntomas de comportamiento, pero deben ser usados con cuidado y son más efectivos cuando se usan con estrategias que no son drogas. Los medicamentos deben tener como meta síntomas específicos para que la respuesta de la persona al tratamiento pueda ser observada.
Recetar un medicamento para alguien con Alzheimer puede ser muy difícil. El uso de drogas para los síntomas de comportamiento y síntomas psiquiátricos debe ser supervisado de cerca por un médico y por la familia de la persona que tiene Alzheimer.
2. Enfermedad de Parkinson
La Enfermedad de Parkinson es una enfermedad que afecta al sistema nervioso en el área encargada de coordinar la actividad, el tono muscular y los movimientos. Fue descrita por primera vez en el año 1817 por el médico inglés James Parkinson.
Es una enfermedad degenerativa producida por la muerte de neuronas de la sustancia negra, que producen dopamina, la cual es un neurotransmisor cuya función primordial es el correcto control de los movimientos. Cuando hay una marcada reducción del nivel de dopamina, se altera la información en el circuito de los ganglios basales y esto se traduce en temblor, rigidez, lentitud de movimientos e inestabilidad postural, entre otros síntomas.
Además de la alteración motora, otras regiones del sistema nervioso y otros neurotransmisores están también involucrados en la enfermedad, añadiendo síntomas no motores que pueden aparecer años antes de los síntomas motores, lo que se conoce como “síntomas premotores”.
El Parkinson es una enfermedad crónica y afecta de diferente manera a cada persona que la padece. La evolución puede ser muy lenta en algunos pacientes y en otros puede evolucionar más rápidamente. No es una enfermedad fatal, lo que significa que el afectado no va a fallecer a causa del Parkinson. A pesar de todos los avances de la neurología, aún se desconoce la causa de la enfermedad de Parkinson, por lo que también se desconoce cómo prevenirla. Afecta tanto a hombres como a mujeres, y más del 70 por ciento de las personas diagnosticadas de Parkinson superan los 65 años de edad. Sin embargo, no es una enfermedad exclusivamente de personas de edad avanzada ya que el 30 por ciento de los diagnosticados es menor de 65 años.
Prevención
Las causas del Parkinson son desconocidas hasta la fecha, por lo que no existe una forma de prevenir la enfermedad.
Síntomas
Los síntomas comienzan lentamente, en general, en un lado del cuerpo. Luego afectan ambos lados. Se dividen en síntomas motores y no motores.
Los síntomas motores de la enfermedad incluyen los siguientes:
- Temblor en reposo: movimiento incontrolable y repentino en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara.
- Lentitud en los movimientos: desaceleración o pérdida de los movimientos espontáneos y voluntarios.
- Rigidez en brazos, piernas y tronco: inflexibilidad inusual en alguna parte del cuerpo.
- Inestabilidad postural: problemas al estar de pie o al caminar, o disminución del equilibrio y la coordinación.
- Anomalías posturales: Inclinación del tronco y la cabeza hacia delante. Codos y rodillas están como encogidos.
- Anomalías al andar: Marcha lenta, arrastrando los pies. A veces se dan pasos rápidos y cortos (festinación), con dificultad para pararse. Episodios de bloqueo (los pies parecen que están pegados al suelo).
A medida que los síntomas empeoran, las personas con la enfermedad pueden tener dificultades para caminar o hacer labores simples. También pueden tener dificultades para masticar, tragar o hablar, disminución de las expresiones faciales, dificultad en la marcha, etc.
Síntomas no motores de la enfermedad de Parkinson:
Los médicos reconocen cada vez más la presencia y los efectos de otros síntomas de la enfermedad de Parkinson que a veces se denominan “síntomas no motores” o “resistentes a la dopamina”. Cabe mencionar los siguientes:
- Deterioro cognitivo: disminución de la capacidad para realizar varias tareas y/o concentrarse y posible reducción del funcionamiento intelectual
- Cambios en el tono de voz que se torna más débil.
- Cambios en el semblante que se vuelve menos expresivo.
- Síntomas psíquicos: ansiedad, depresión y disminución de la libido.
- Trastornos del sueño: insomnio, fragmentación del sueño y sueños vividos.
- Síntomas sensitivos: rampas, hormigueos, e incluso, dolor en alguna extremidad.
- Trastornos leves del sistema nervioso autónomo: estreñimiento, aumento de la sudoración.
- Alteraciones cutáneas: afecta fundamentalmente la piel de la cara y el cuero cabelludo.
- Dificultades en el habla y para tragar
- Dolores de origen desconocido, babeo y disminución del sentido del olfato.
Diagnóstico
El diagnóstico de la enfermedad es fundamentalmente clínico y se basa en la historia clínica del paciente y la exploración física y neurológica. Es muy importante establecer el diagnóstico diferencial entre la enfermedad de Parkinson y otras dolencias que pueden cursar con parkinsonismo. Generalmente, el paciente visita a diferentes especialistas y no mejoran sus problemas, por lo que se descartan las enfermedades comunes (reuma, circulatorio, estrés, etc.) y se piensa ya en los trastornos menos conocidos (neurológicos). Se descartan procesos tumorales cerebrales, micro-derrames o trombosis, etc.. El SPECT es la prueba de neuroimagen que visualiza los transportadores presinápticos de la dopamina y los receptores post-sinápticos.
El médico llegará a la conclusión de la existencia de un Parkinson sobre todo basándose en los signos clínicos externos que presenta el afectado. Se confirmará este diagnóstico por la respuesta del paciente a la medicación con levodopa, y a la posterior evolución del cuadro clínico hacia un Parkinson típico.
Evolución
La Enfermedad de Parkinson se clasifica en estadíos clínicos según el grado de afectación:
Estadíos de Hoehn & Yahr:
- Estadío 0 normal.
- Estadío 1 afectación unilateral.
- Estadío 2 afectación bilateral, equilibrio normal.
- Estadío 3 afectación bilateral con alteración del equilibrio.
- Estadío 4 aumento del grado de dependencia.
- Estadío 5 severamente afectado. En silla de ruedas o cama.
Para analizar los problemas que presentan los pacientes a lo largo de la evolución podemos seguir la siguiente clasificación:
1. Pacientes de diagnóstico reciente
2. Pacientes moderadamente afectados
3. Pacientes severamente afectados
Tratamiento:
Tratamiento farmacológico: Los medicamentos que disponemos en la actualidad alivian los síntomas de la enfermedad, pero no son curativos ni evitan su progresión. En todos los casos, la medicación debe ser prescrita y controlada por el neurólogo.
Se administran los siguientes medicamentos:
- Levodopa: Es el más efectivo para mejorar los síntomas de la enfermedad. Esta sustancia sustituye a la dopamina y se administra siempre junto a otro fármaco, la benseracida o la carbidopa, para aumentar su actividad y reducir sus efectos secundarios. La efectividad de la levodopa se ve reducida con el paso de los años.
En caso de que no se encuentre satisfecho con el tratamiento, es un tratamiento reversible.
Existen otros fármacos antiparkinsonianos que se administran como monoterapia, al inicio de la enfermedad, o en conjunto con la levodopa, para aumentar la cantidad de levodopa disponible, y/o la vida media plasmática de la misma:
- Amantadina: Se administra, a veces, al principio de los síntomas, cuando éstos son leves, o para retrasar el inicio del tratamiento con levodopa. Este fármaco disminuye los movimientos involuntarios.
- Agonistas dopaminérgicos: resultan eficaces para controlar los síntomas de la enfermedad en estados iniciales, permite retrasar el inicio del tratamiento con levodopa y demorar, así, algún tiempo la aparición de fluctuaciones motoras y otras complicaciones de este fármaco. Su asociación al tratamiento con levodopa permite, en algunos casos, reducir sus efectos secundarios, sin que se pierda potencia o efectividad terapéutica.
- Inhibidores dopaminérgicos: Disminuyen la degradación de la levodopa al bloquear las enzimas de la COMT y de la MAO-B aumentando así la disponibilidad de la dopamina en el cerebro. Se puede administrar en fases iniciales de forma individual, y/o a medida que avanza la enfermedad en combinación con la levodopa.
- Anticolinérgicos: indicados solo en casos muy concretos y en pacientes con menos de 70 años debido a sus efectos secundarios, como visión borrosa, retención de orina o pérdida de memoria. Son efectivos fundamentalmente en el tratamiento del temblor y la rigidez y reducen el exceso de saliva. Sin embargo, son poco útiles para aliviar la torpeza y lentitud de movimientos.
Tratamiento quirúrgico: La cirugía de Parkinson se realiza mediante una lesión (talamotomía o palidotomía), o bien con técnicas de estimulación profunda (del tálamo, del subtálamo o del pálido). Actualmente, las más utilizadas son las técnicas de estimulación. No obstante, no todos los pacientes son buenos candidatos a cirugía de Parkinson. El tratamiento quirúrgico está indicado cuando los síntomas motores (temblor, discinesias, alteraciones de la marcha, rigidez, bradicinesia) no pueden ser mejorados suficientemente con el tratamiento farmacológico.
- Talamotomía: Es la destrucción quirúrgica de las células de una parte del cerebro llamada Tálamo. Es una lesión irreversible con efectos secundarios permanentes que, en ocasiones, puede tener efectos adversos que alteren otras funciones como la capacidad de hablar o la de moverse. Se realiza únicamente en un lado del cerebro.
- Palidotomía Es la destrucción quirúrgica de células específicas de la parte del cerebro llamada Globo Pálido. Es también, una lesión irreversible utilizada en casos de Enfermedad de Parkinson grave, que no responde al tratamiento farmacológico. En ocasiones, requiere una segunda intervención para conseguir los resultados que persigue. Esta intervención se puede realizar de manera bilateral, es decir, en ambas partes del cerebro.
- Terapia de estimulación cerebral profunda (DBS Therapy): es un tratamiento quirúrgico que puede reducir algunos de los síntomas asociados a la enfermedad de Parkinson. Esta terapia ajustable y, si es necesario, reversible, Utiliza un dispositivo médico implantado quirúrgicamente para administrar estimulación eléctrica en áreas muy definidas del cerebro. La estimulación de estas áreas bloquea las señales que causan los síntomas motores incapacitantes de la enfermedad de Parkinson. La estimulación eléctrica puede ajustarse de forma no invasiva para aumentar al máximo los beneficios de la terapia. Como resultado, muchas personas logran tener un mayor control sobre los movimientos de su cuerpo.
Aunque actualmente no hay ninguna cura para la enfermedad de Parkinson, la terapia de estimulación cerebral profunda (DBS Therapy) puede tratar algunos de los síntomas de la enfermedad de Parkinson, pero no cura la afección subyacente. Si se interrumpe la terapia, sus síntomas volverán.
Los riesgos de DBS Therapy pueden incluir riesgos de la cirugía, efectos secundarios o complicaciones del dispositivo. El implante del sistema de neuroestimulación conlleva los mismos riesgos que van asociados a cualquier otra cirugía cerebral. Muchos efectos secundarios relacionados con la estimulación se pueden solucionar ajustando los valores de estimulación.
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